Tengo la idea de que todo surge del miedo, el miedo primero de estar solo en el mundo, de no saber qué nos rodea, qué nos puede suceder. Toda nuestra existencia hemos buscado evolucionar para superar este miedo que también se ha ido reproduciendo en traumas, fobias y temores; hemos evolucionado para estar comunicados lo más posible, saber dónde y en qué momento estamos, quienes nos rodean, qué puede suceder. De la primicia a la anticipación, cada vez más rápido queremos tenerlo todo. De la mano de este avance comunicacional no hay que dejar de ver el avance en conjunto de la tecnología, todos los cambios se dan en interrelación.
Si una razón hay para que hayan existido personas e instituciones como la inquisición hasta Berlusconi o Clarín, Estados Unidos como el estado más interventor y manipulador del planeta, es por este miedo a que todo se derrumbe, la salvación personal y la especulación individual sobre un avance colectivo. Pero esto, también, tiene que ver con los medios que antes no eran tan globales, hoy, por más censura, es posible acceder a casi toda la información del planeta, crisis como la de Egipto o la de Túnez demuestran que los pueblos del mundo ya no soportan las diferencias no sólo internas sino globales. El poder también reconoce esto, los nuevos órdenes latinoamericanos son consecuencias de esto. El surgimiento del kirchnerismo después del 2001, se podría ver como el nuevo orden gerencial de una empresa que luego de una gran huelga obrera, impulsa políticas de recursos humanos y trata de hacer más partícipe al obrero. Pero sigue habiendo verticalismo.
Los medios se expanden y el miedo nos sigue manipulando, pero ahora todos queremos tener cierto control del mismo, ya no nos va que un grupo de cobardes rijan nuestro orden, su solución nuestra condena. Hoy la gente pide salsa y queremos estar mejor, sería genial que todos nos quejáramos pero todavía no se puede, los grandes siguen siendo grandes, pero tienen más miedo que nunca. Como lucha contra el miedo, más que las barreras reforzadas del Castillo medieval, de los escudos anti misiles de Israel y EE.UU., la solución está más cerca de la apertura que al cierre, aunque todavía hoy es lejano. Pero los medios, cada vez más amplios, rompen estar barreras y nos permiten ser parte de la búsqueda de una apertura total, por una democratización global, a un entendimiento colectivo, a también entender los miedos del otro y luchar por el de todos.
Me pasé de hippie, pero más que paz y amor, es entender que todo lo malo es generado por el temor a ese mal reproducido por otra persona, desde otro lado. El mal es el reflejo del miedo que lo genera y debemos entendernos y profundizar en lo oscuro para lograr una claridad, no sólo entender nuestros problemas, también los del sistema, aceptar todo lo que sentimos, cuestionar la ética y la moral, aceptar otras realidades, incorporar lo marginado, regularlo, hacerlo parte; entendernos en todos nuestros aspectos y en todos los que nos rodean, tratando de aspirar al mayor respeto y entendimiento mutuo.
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