La mediatización de la cultura se ve como una transformación y reordenamiento de las interrelaciones de la sociedad con las instituciones, las cuales están marcadas por la existencia de los medios. Esta coexistencia, sumado a los avances tecnológicos, genera un cambio en la percepción espacio-tiempo potenciando un extremo dinamismo, donde todo viaja cada vez más rápido; de la valoración de la primicia a la necesidad de hoy querer saber hoy todo antes de que suceda. Los medios se plantan como los productores centrales de la realidad.
Surge la idea de real informativo, un real asociable con algo anterior, que, incluso se contrastará con los hechos efectivamente acontecidos. Es por eso que tiene un carácter performativo, no se limita en describir un hecho sino que por el mismo hecho de ser expresado lo realiza. Se instaura una nueva concepción de lo real.
Esta capacidad de saber antes sólo pudo consolidarse a partir de los avances tecnológicos; la cultura mediática no es un hecho aislado sino un proceso el cual se desencadenó por todos los anteriores, desde el surgimiento de la escritura y la capacidad de almacenar información en una piedra, a la imprenta, el telégrafo, radio, teléfono, televisión; y que aún hoy está en constante cambio. La infinidad del mar de información generado por Internet cada vez rompe más barreras e interviene en todas las esferas sociales y en sus instituciones. Esta inserción es posible porque internet trasciende a las computadoras, cada vez está en todos lados, más aparatos tienen acceso y más personas tienen esos aparatos. Los aparatos tecnológicos buscan unificarse poniendo como recurso en común la interconexión y un sistema en común para que tenga un entendimiento general más allá de la tecnología que lo genera, como encantamiento.
Estas tecnologías no dejan de ser productos de una industria cultural por más de que surjan de una necesidad general, la búsqueda de unificación tiene esta doble causa; de la necesidad social y la comercial. Es por esto que Silverstone se muestra algo negativo ante este encantamiento, “El uso que les damos está cargado de folclore, el saber compartido de grupos y sociedades que desean controlar las cosas que no entienden”, “Envenenan la originalidad y el valor para reemplazarlos por la banalidad y la monotonía”, la crítica recae sobre el medio y no sobre los productos específicos, sobre el cine, no sobre las películas. Todos representan la industrialización de la cultura.
Pero ante esta mirada algo desesperanzada se contrapone este nuevo orden donde todo cada vez es más rápido, más cercano, y las interrelaciones son cada vez más generales y constantes. Hemos superado a los medios de almacenamiento físicos y hoy la información se renueva constantemente en una misma pantalla, y ese encantamiento se transforma en una capacidad general de cualquier persona de poder acceder a esa inmensidad de discursos. Es verdad que los medios hegemónicos siguen dominando y que la mayoría de la gente sigue consumiendo y produciendo a base del orden general; pero con la llegada de Internet y con su masificación más allá de la computadora en cada vez más aparatos cambió, y está cambiando, la forma de ver las cosas. Hasta los principales medios ante esto han tenido que cambiar sus técnicas comerciales.
Matthieu Pigasse, el nuevo dueño del diario francés Le Monde, sin dejar de ver a los medios como marcas, ve a Internet como una oportunidad para que aquello que existió hasta el momento pueda desarrollarse de manera distinta y potenciada. Es por eso que ve la necesidad de integrarse con este nuevo orden y potenciar los productos informativos que se generen de cualquiera de los medios, en papel o en la red, determinando el periodista donde sitúa y cómo arma cada noticia. Pigasse observa posibles vicios en los que se pueden caer, ante la baja de compras de los diarios los medios cada vez dependen más de los anunciantes así que pueden tender a dirigir su línea editorial hacia las necesidades de los mismos; pero en este vicio fatal y corporativista sólo ve un inminente fracaso, ya que se entra en un círculo vicioso en el que perdés lectores, porque perdés lectores perdés anunciantes, y por ende perdés dinero. Lo principal es entender que el medio va dirigido a los lectores antes que a nada, incluso pensando el tema desde el éxito empresarial.
Esta visión de este nuevo orden no es porque sí, Matthieu se ha hecho cargo de un diario emblemático de Francia el cual ha mantenido siempre una línea independiente y hoy se encuentra casi en quiebra, para remontar esta situación ha buscado no sólo interrelacionar el diario en papel con la web, si no que ha retomado otros proyectos como la revista Les Inrockuptibles, de posición más inquieta y rebelde. Se han insertado en este nuevo sistema inmediato, global y de múltiples voces, y han replanteado nuevos ámbitos potenciar estar interrelaciones.
Es verdad también que internet tiene un gran poder ilusorio que hace creer a cualquiera que puede ser periodista, pero, más allá de los estudios que pueda tener uno, si los comentarios y visiones de la realidad se realizan sin la mínima verificación de la información ni de las fuentes, sin análisis, estos actos seguirán teniendo poco valor, por más que podrán ser interpretados por cualquiera. Es por eso que la multiplicidad de voces aumenta la responsabilidad del periodista, trabaje en un medio o sea un jardinero con aires periodísticos que por hobbies escribe un blog, a la hora de seleccionar la información, a priorizar los datos que verdaderamente importan, aquellos que son confiables, fiables, y a analizarla.
Toda contra trae su refutación y en este medio que parece ser infinito cada vez es menos fácil que haya único orden, y creo que es la consolidación del Internet a través de todos los aparatos tecnológicos que lo integran e integraran uno de los quiebre más significativos de los últimos tiempos, a punto tal que pensadores de antaño, grandes soñadores como Bradbury, que soñaban con mundos fatalistas donde los medios se unificaban con el poder para generar una sociedad controlada por un único y vertical discurso, quedan fuera de contexto cuando hace no más de diez años uno leía una de sus historias y sentía cierta similitud con el orden histórico y el que se vivía, se podía predecir un futuro con algunas similitudes.
Hoy, a mi entender, que exista una fuente de información tan amplia y de tan múltiples posibilidades, tanto productivas como de consumo, nos dan la posibilidad de aspirar a una globalidad total, basada en un entendimiento social que aspire a lo igualitario y al respeto mutuo, a la vez que la posibilidad de observar los distintos contrastes mundiales hará que los pueblos aspiren a sistemas más igualitarios, estos hechos hoy pueden observarse en casos como los de Túnez o Egipto. Internet marcará un punto de giro en la historia, si siempre hemos aspirado a eliminar el miedo original de estar solos en el mundo, hoy estamos conectados con todos; Internet es uno de los mayores acercamientos del hombre por superar el orden natural, de trascender a sus propias posibilidades. Las revoluciones armadas ya pierden valor en una actualidad que debe revolucionarse desde las posibilidades de este nuevo orden, una revolución estética, global y desde los mismos medios que conforman una parte vital en nuestras vidas.
Luego de la sociedad de masas se produjo la mediatización de la cultura como parte del proceso de integración e interrelación de los medios y la sociedad, ahora que la sociedad está cada vez más interiorizada en este nuevo orden y en las posibilidades del mismo tendríamos que aspirar a un replanteamiento de los sectores de poder, para, como en la red, aspirar a una democratización de los mismo y de todas sus instituciones; habría que empezar a estudiar el nuevo fenómeno de una sociedad que se reordena a partir del avance de su mediatización, es en este reordenamiento colectivo donde puede surgir el foco revolucionario. Este cambio no va a ser inmediato, todavía falta que se termine de asentar el medio y sus aparatos tecnológicos en todos los órdenes sociales, pero, como con todas las tecnologías anteriores, es cuestión de tiempo para que se estandaricen los productos y cada vez más gente tenga acceso a ellos. Es este el momento de pensar y buscar si es posible esta revolución.
Cisco
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