En casi todos los posteos he terminado haciendo referencia a esta realidad en potencia, capaz de generar un cambio general en el sistema; siempre contextualizándonos, no sólo en el presente y un posible futuro, sino que como productos históricos de un avance disparejo pero con similitudes.
Hay autores apuntan a que este proceso se da en el siglo XV a partir de la invención de la imprenta, empezando así, junto con la revolución industrial, un avance cada vez más acelerado hacia el presente de hoy en día, por más improbable que haya sido en ese entonces.
Pero a mi entender el proceso de globalización empieza desde el momento en que el ser humano, en la necesidad de sobrevivir, opta no sólo por adaptarse al medio, sino que a enfrentarlo y adaptarlo; empezando así un camino de búsqueda y autosuperación basado en ampliar cada vez más los conocimientos del exterior y las formas de modificarlo para poder llegar a cierta paz, todavía hoy imposible.
Ya en civilizaciones más avanzadas pero antiguas, como la romana, la otomana, la austrohúngara, el musulmán, planteaban métodos de conquista expansionistas para ampliar su control y territorio. A la vez para esto necesitaban acoplar a las culturas conquistadas; en estos casos nunca se suprimió del todo una cultura, siempre se generó un tercero. Fue el Imperio Romano uno de los más consientes de esta necesidad, por lo que en cada conquista se adoptaba parte de la mitología del pueblo y se la adaptaba a la romana que crecía como un culto, podría decirse, masificador.
En este caso no eran necesarios los medios para generar un sentimiento de pertenencia capaz de incluir sin quitar diferencias, alcanzaba con la religión y la imposición de poder para adoctrinar a los pueblos. La búsqueda siempre fue la misma, sólo que algunos aceptaban su supuesto “lugar en el mundo” y otros trataban de sobreponerse. La historia quizás parezca muy darwinista, pero es que si la búsqueda individual de prosperidad necesita del conocimiento y control, que podría ser solo entendimiento, de lo que nos rodea, entonces toda búsqueda individual es social, por lo tanto colectiva.
Si siempre para controlar se tuvo que ampliar más, y a medida que se expandía hubo que mejorar tecnologías no sólo de transporte sino también de comunicación, y para esto se necesito una población cada vez más culta capaz de consumir y trabajar para este orden, y así, siempre a medida que se avanzaba a un control total, surgían nuevos inconvenientes, nuevos baches que tapar. Es que en cada paso se retrocedían dos, si miramos del lado de quien quiere controlar; pero no se ha comprendido que inconscientemente siempre se buscó lo mismo: lograr un nuevo orden donde no haya que desconfiar del medio, por lo que no se tenga que planificar y prever todo antes de tiempo.
El miedo sólo existe en la proyección a futuro.
Si nos contextualizamos en la actualidad parece que la globalización es una occidentalización del mundo, pero, como cuando Europa “descubrió” América, nada se pierde, todo se modifica. América por más de las conquistas supo mantener y crear nueva cultura, caracterizarse y separarse de quienes vinieron a imponerles ciudades y costumbres modernas.
Son en realidad los nuevos aparatos tecnológicos, capaces de integrarse y manejar un lenguaje matriz, los mayores protagonistas de la culminación de la globalización. Sobrepasan lo físico, reducen a cero la distancia espacio- tiempo y crean una nueva forma de comunicación y vida. Un mundo dentro del mundo.
Por más de que no se profundice en las tecnologías en sí y parezcan estos aparatos causas de la alienación y banalización de la población, el hecho de no tener límites y brindar un infinito de discursos, mensajes y contenidos, potencia el análisis y la crítica de quienes los utilizan. Tienen que lidiar con varios mensajes a la vez que cambian permanentemente; como en el caso del Facebook o Twitter.
Internet es la trascendencia de todas las búsquedas pasadas, es la culminación de la imprenta, el ferrocarril, la radio, el teléfono, la televisión,…, en el éter. Un todo que está en el aire y a la vez en todos lados.
Ahora nosotros, cada vez más globales (las nuevas generaciones nacen con Internet ya totalmente instaurado), quienes tenemos que empezar a modificar pautas personales y sociales, hacer como Internet y ampliarnos a una culminación de todas las búsquedas para llegar al máximo entendimiento. Suprimir las diferencias de etiqueta por la aceptación de todas las posibilidades.
Internet se sobrepone ante las instituciones que cada vez denotan más su necesidad de cambio y replanteamiento. Se instaura en todas las esferas de la vida, en el hogar, la comunidad y lo global, haciendo que puedan entrecruzarse y que desde cualquiera de ellas puedas compartir con la otra; ya sea una videollamada con tus padres, chatear con amigos desde tu casa o desde la calle con el celular, o recorrer diarios e informaciones de otros lados.
Tenemos nosotros, consumidores permanentes de las nuevas pautas del sistema, quienes tenemos que explorar sus límites y marcar nuevas reglas. Somos quienes tenemos la responsabilidad de lo que pase de ahora en adelante, cada uno de nosotros, con sólo vivir y consumir, ya está tomando una decisión y aceptando otras. El sistema parece cada vez más infinito, las reglas parecen cada vez más aptas al quiebre, los Estados no logran conciliar orden, sociedades antes reprimidas se levantan, ya no hay grandes secretos de estado; todo parece ir rumbo a un cambio en conjunto. Quienes antes no podían ahora pueden, por más de que sea de forma casi inexistente desde un blog perdido, pero la capacidad de acción aumenta junto con las posibilidades de acceder a la información: el pueblo tiene que hacer ahora uso de este poder y de la posibilidad de aparte hacer que cada desarrollo sea global y no para sólo para algunos.
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